lunes, 2 de junio de 2014

EL TIRE Y JALA DE LAS ORGANIZACIONES GLBT o LGBT o TLGB o GLBTTT en ECUADOR




Las dudas sobre unasupuesta  reunión "histórica"
Si en verdad Santiago y Fernando no fueron por otros compromisos y no porque los vetaron, han cometido un error: hubiera sido clave que vayan, y que expliquen al mandatario por qué en los otros países de la región -como el Uruguay del sabio y manso presidente José Mujica- se ha implementado el matrimonio igualitario en lugar de la unión civil.

El anuncio, desbordante de entusiasmo, lo hizo una organización fundamentalmente de transexuales o, más propiamente travestis, de Guayaquil que se ha autodenominado la vocera del inexistente movimento gay ecuatoriano.

Su principal activista, Diane Rodríguez, -ese mismo personaje al que el difunto movimiento Ruptura candidatizó sin esperanzas para dárselas de incluyente y tolerante- tras siete meses de haber pedido la audiencia, sería recibido el 13 de diciembre por el presidente Rafael Correa en el Palacio de la Gobernación del Guayas, para tratar la agenda del activismo de siglas.

Según relató en el boletín que envió a los medios, la invitación era sólo para ella, pero alcanzó a llevar una delegación de varias personas entre las que no estuvieron ni Santiago Vinces ni Fernando Saltos, los dos chicos que se quieren casar civilmente en esa ciudad.

Las versiones de este encuentro varían según quién las cuente: para Diane y su amigos/as están haciendo historia, pues el Gobierno los reconoce como los auténticos representantes de los sufridos gais del Ecuador. Según Santiago Vinces, uno de los dos integrantes de una pareja gay que intentó casarse en el Registro Civil de Guayaquil, fueron invitados a la reunión pero "no pudimos asistir por compromisos ya establecidos, estamos muy contentos con los resultados".

Para el presidente Correa, tal como acaba de comentar en la sabatina del 14 de diciembre, ha sido una reunión más, en la que hasta le han dado una placa por la "hazaña histórica". Esperemos que la expongan entre las piezas curiosas del "museo" de regalos del Palacio de Gobierno.
Pero hay que señalar algunas dudas en torno de esta "gesta":

En primer lugar, el trabalenguas de siglas que son la bandera de ciertos activistas de las minorías sexuales varía según de quién es el grupo. Si son travestis, ponen primero la T. Si son lesbianas, exigen que se escriba primero la L (¿las damas primero?). Si son gais a secas, pues primero la G.
Este trabalenguas impronunciable confundió al Presidente, quien en la sabatina no sabía cual letra del colorido acrónimo pronunciar primero.

Hay cientos, sin exagerar, de confesiones cristianas. En Estados Unidos, en cada pueblo hay un predicador protestante con su propia interpretación de la Biblia. El credo mormón es, técnicamente, una forma de cristianismo. ¿Porque todos leen la Biblia -y en esa medida son cristianos- tiene un mormón la misma agenda y las mismas creencias que un católico ultramontano? Claramente no.
Lo mismo ocurre con la diversidad sexual: ni la agenda, ni los intereses de un gay masculino, universitario o profesional, de clase media de Quito o Guayaquil, que farrea un viernes por la noche en alguna de las dos o tres discotecas gais que hay en ambas ciudades, y que son la mayor parte de la población de homosexuales del Ecuador, es de lejos la misma de un travesti de algún pueblo del interior de la Costa, ni la de algún minúsculo grupo de lesbianas obsesionadas con combatir el machismo con las mismas violencias legales que sufrieron las mujeres en su momento y cuyo gran aporte a la legislación nacional fue poner en la Constitución "la presidenta o presidente de la República".

Por ello, el trabalenguas de las siglas es un falacia. Como es una falacia que un grupo de travestis, por muy marginado y golpeado que esté, se autoproclame el interlocutor político de un movimiento gay que en el Ecuador está en pañales. Más aún si se considera que los travestis son una ínfima minoría en el total de los gais ecuatorianos.

Pruebas al canto: vaya a la marcha del Orgullo Gay en Quito y va a ver que como el 80% de los asistentes son hombres jóvenes, de aspecto masculino, al que se suman un muy pequeño contingente de lesbianas y otro todavía más pequeño de travestis.

Semejante vocería sólo perpetúa el estereotipo del homosexual afeminado, entaconado, cuyo discurso siempre pasa por temas policiales -se entiende, esa es la principal preocupación de ese colectivo- y casi nada por un proceso político.

El Presidente reiteró en la última sabatina que sigue en contra del matrimonio igualitario. Por eso, expresó su satisfacción de haberse reunido con un grupo de travestis al cual, afirmó, el tema no le importa demasiado.

Ellos le recordaron sus habituales preocupaciones: que por los tacones les descrimiman y no les dejan poner en la cédula sus nombres de mujer.

Aclaro que les acompaño en su lucha por llamarse María, Paula o Luisa, pero quienes quieren hacer de eso el tema central de sus vidas son muy pocos con relación al total de los homosexuales ecuatorianos.

La reunión "histórica" recuerda a las maniobras de siempre -que han sido muy efectivas por lo demás- para dividir a los movimientos sociales. Así como Lucio Gutiérrez creó su propio movimiento indígena para debilitar a la Conaie y este Gobierno tiene sus simpatizantes entre las comunidades indígenas amazónicas, el grupo de travestis de Diane Rodríguez, que, casualmente, no está interesado centralmente en la lucha política por el matrimonio igualitario que abanderan otros grupos, es recibido en la audiencia "histórica" mientras que el grupo que lucha por el matrimonio igualitario es cuestionado en redes sociales por algunos empleados del Estado y recibe los portazos del Registro Civil, institución laica de la patria alfarista tan cumplidora de la Constitución y las leyes de este país cristiano.

Algo de esto parece entrever Pamela Troya, quien condescendiente con el logro "histórico", escribió, sin embargo, en twitter: "no sólo queremos fotos con bandera LGBTI (la L primero, faltaba más) sino leyes y políticas públicas q nos amparen y den #igualdad".

¿Y qué dice el Presidente sobre el tema? Pues lo que dijo desde la primera vuelta electoral que ganó y mantiene con su habitual consecuencia: que con las bellas parrafadas de nuestra Constitución contra la discriminación y la unión civil basta y sobra. Pero admite que hay funcionarios, en el IESS, en las empresas privadas, en los colegios y universidades, en las notarías encargadas de hacer el papelito aquel, en muchos ámbitos, que sueltan una sonora carcajada cuando dos hombres tomados de la mano van a pedir que les reconozcan la generosa concesión del premio consuelo que los "garantistas" de Montecristi les dieron a los gais ecuatorianos en lugar del matrimonio y la adopción.

Ofreció ayudar en eso. Y yo me pregunto: ¿ayuda que se reúna con un grupo de personas que son una minoría sin ninguna representatividad en el colectivo homosexual ecuatoriano? ¿Ayuda que conceda el nivel de interlocutores políticos a personas cuya conducta sólo perpetúa los estereotipos homofóbicos de nuestro país tropical? ¿A algún oficial gay de las Fuerzas Armadas le ayuda a salir del clóset con el papelito notarizado o no le dejarán ascender, puesto que para ascender en las Fuerzas Armadas, por ejemplo, hay que ser casado con mujer?

Si en verdad Santiago y Fernando no fueron por otros compromisos y no porque los vetaron, han cometido un error: hubiera sido clave que vayan, y que expliquen al mandatario por qué en los otros países de la región -como el Uruguay del sabio y manso presidente José Mujica- se ha implementado el matrimonio igualitario en lugar de la unión civil.

Otra curiosidad sobre la gesta histórica de Diane y sus amigos de Guayaquil: la reunión ocurre justo en la semana en que el alcalde Jaime Nebot pronuncia unas impresentables declaraciones homofóbicas contra alguien -a quien no mencionó directamente- en la Prefectura del Guayas, en el marco de una gresca callejera al pie de su Palacio Municipal y de la campaña electoral.
¿Será casualidad que la audiencia, pedida en mayo por Diane y sus amigos, se la dan justo la semana que van a criticar a Nebot su arcaica homofobia? Ya estamos grandecitos para creer que sí.

FERMIN VACA
fermin.vaca@planv.com.ec


Fuente: http://www.planv.com.ec/ideas/ideas/dudas-sobre-una-reunion-historica

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