miércoles, 4 de junio de 2014

REALIDAD GLBT DEL ECUADOR SEGUN EL INEN AL 2014





El 35,3% de las personas GLBTI ( Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero, Transexuales, Travestis e Intersex) dentro de su entorno familiar han experimentado gritos y amanezas, según una invetigación de caso realizada por el Instituto nacional de Estadística y Censos (INEC).

La investigación fue realizada a 2.805 personas entre noviembre de 2012 y enero de 2013 no busca cuantificar el número de personas GLBTI existentes en el Ecuador, sino mostrar las características demográficas, condiciones de vida, inclusión social y cumplimento de derechos humanos hacia este grupo en la sociedad.

Las autoridades del INEC destacaron que todavía son preocupantes los niveles de discriminación y violencia contra estas personas.

Solo en el entorno familiar, el 35.3% ha recibido gritos y amenazas, el 18.6% golpes y agresiones físicas, un 11.2% ha experimentado daños a sus pertenencias, un 8.7% acoso sexual y un 4.2% ha sido obligado a mantener relaciones sexuales.

A un 33% se le ha prohibido salir con otras personas, a un 25.2% se le ha obligado a vestirse según su sexo biológico, a un 21.5% se le ha prohibido participar de actividades GLBTI, a otro 17% se le ha forzado a asistir a cultos religiosos y a un 7.5% se le ha obligado a casarse.

El padre es la persona que más rechaza la condición de su hijo o hija con un 13%, le sigue los padrastros o madrastras y en tercer lugar la madre.

Fuera del entorno familiar un 27,3% de los GLBTI ha sido víctima de actos de violencia por su condición, de ellos el 94.1% han recibido gritos, insultos, amenazas y burlas.

Mientras que un 45.8% ha sido detenido de forma arbitraria.

Esta investigación fue realizada en las ciudades de Quito, Guayaquil, Portoviejo, Machala, Babhoyo, Ibarra, Santa Elena, salinas, Libertad y Manta. Los encuestadores fueron miembros GLBTI, ya que son los que conocen las terminologás utilizadas.

Un 29.2% de los encuestados dijo ser gay, un 23.6% lebiana y un 15.9% se identificó como bisexual.

El 67.1% dijo ser soltero, mientras que un 16.1% aseguró estar en unión libre. El 10.4% tiene hijos, de ellos el 85.6% por fecundación natural y el restante 14.4% por inceminación artificial.

Un 67.5% manifestó que usa preservativo al momento de tener una relación sexual, mientras que un 15.9% afirmó estar involucrado en el trabajo sexual, de ellos el 49% en las calles.

Un 73.5% de los entrevistados dijo pertenecer a una organización GLBTI, el 40.6% tiene estudios universitarios y un 37.1% estudios medios (bachillerato).

Un 58% de los GLBTI no cuenta con seguridad social frente a un 31% que si la tiene. Un 11%, en cambio, aseguró tener un seguro privado. (AGO/ VET)


F




martes, 3 de junio de 2014

TORTURAS Y VEJACIONES PARA CURAR SUPUESTAMENTE LA HOMOSEXUALIDAD EN ECUADOR

Clínicas operan al margen de la Ley que prometen falsamente la cura de la homosexualidad sea en hombres o mujeres, pero las denuncias no llegan a instancias judiciales


A’Chiqui’ lo tenían encerrado en un cajón del patio lleno de maleza y mosquitos de un centro que dirigía un pastor evangélico de Durán, provincia del Guayas. Le habían rapado, golpeado y cortado las uñas de las manos.
La voz de Neptalí  se quiebra al relatar la historia de un peluquero de Guayaquil, al que ayudó a rescatar hace cuatro años con ayuda de la Policía. “Nos contó que su familia lo llevó allá con engaños, los celadores le aplicaban choques eléctricos en el ano para quitarle la homosexualidad. Imagínese, esa era la terapia”.
Neptalí  perdió de vista a “Chiqui” hace tiempo, pero dice que, tras el infierno vivido, quedó muy traumatizado y entró en tratamiento psicológico hasta que pudo volver a trabajar.
Desde hace más de una década, organizaciones sociales monitorean el funcionamiento de supuestas clínicas y centros que, sin fundamento científico ni legal, practican castigos físicos y psicológicos, para presuntamente cambiar de orientación sexual a las personas en el Ecuador.
En ese internamiento forzado el maltrato va desde la humillación verbal, insultos, encadenamiento y hambre, hasta palizas y violaciones, por un pago mensual que va de 100 a 500 dólares, según el estrato social.
Sucede a pesar de que la Organización Mundial de la Salud excluyó a la homosexualidad de la clasificación internacional de enfermedades en 1990.
“Algunos centros aupados en el tema de la desintoxicación de alcohol y drogas venden por debajo terapias de deshomosexualización”.
El año pasado, la estadística oficial requerida por el Taller de Comunicación Mujer sobre establecimientos de rehabilitación de adicciones, arrojó sorpresas. De 206 clínicas registradas en el país, 102 las reportaba únicamente el Consejo Nacional de Control de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas (Consep), 49 el Ministerio de Salud Pública (MSP) y 55 ambas instituciones.
Hacer un mapeo de las que operan ilegalmente en Guayas y concretamente en Guayaquil no es fácil, porque se movilizan y cambian de domicilio.
Existia un local que conoció en El Guasmo, “pequeñito, con literas, una cocina asquerosa y sin baños”, cuando acudió a rescatar a una compañera lesbiana encerrada, hace dos años. “La metodología era que dos hombres la violaban, pasaba una semana, se sentaba frente al director del centro que le preguntaba cómo se sentía y si le gustaban los hombres con todo lo que había tenido. Si decía que no, ocurría lo mismo otra vez”. El centro desapareció, indica.
En agosto de 2011, Nicolás Jara, entonces ministro encargado de Salud Pública, anunció que alrededor de 30 clínicas ilegales que alegaban curar la homosexualidad, habían sido clausuradas en el país.
El anuncio dio la vuelta al mundo y contribuyó a visibilizar el problema, lo que sucedía con las mujeres lesbianas, que han sido mayormente vulneradas como objetos fáciles de ser capturados e ingresados.
No hay forma de hacer seguimiento de los casos presentados en Guayaquil, porque se han quedado en el plano verbal, sin procesos judiciales iniciados por temor a la sociedad y a enfrentar a la familia.
Como prueba, la Defensoría del Pueblo atendió 3 casos en la Delegación de Guayas durante los años 2010 y 2011 y consiguió liberar a las chicas retenidas, recuerda Marco Pacheco, abogado de la institución.
En ninguno de ellos la denuncia avanzó a otra instancia.”.
Autora: María Elena Arellano – Guayaquil

LA DISCRIMINACIÓN EN CONTRA DE LOS GLBT EN ECUADOR EMPIEZA EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN.


                                       


La violencia y la discriminación a los GLBTI tienen como principal mecanismo de expresión y llegada a los diversos integrantes de la sociedad a los medios de comunicación masiva. Estos medios, permiten la reproducción inmediata y masiva de estereotipos negativos respecto de los sexualmente diversos. Lo cual crea en el imaginario social concepciones erradas de los GLBTI, que permiten que se implanten ideas intolerantes en el colectivo social que llevan a la discriminación;
además de dar fuerza y sustento a las creencias del imaginario social que conciben de forma negativa el no ajustarse a los rígidos estándares esperados para los géneros por el sistema heteronormativo.
Mucha de la información que se difunde en los medios de comunicación respecto a la diversidad sexual no tiene un adecuado sustento científico o legal. Por el contrario, se limita a una reproducción de las creencias hegemónicas de la sociedad, las cuales muchas veces tienen implícito el elemento homofóbico, mostrando posiciones sesgadas al no permitir la posibilidad de que se muestre la otra
realidad, permitir el derecho a la réplica de los GLBTI ante postulaciones de tinte homofóbico que buscan la vulneración de sus derechos humanos. 

Además, se genera una total descontextualización de los GLBTI, mostrándolos siempre como seres que viven los extremos. Estas imágenes que se muestran de los sexualmente diversos alimentando los estereotipos que en sociedad se tienen de aquellas personas que no “respetan” los esquemas sociales y que con su presencia atentan contra la libre convivencia social.

Los medios de comunicación, al estar bajo el control de elites poderosas, se han enfocado en informar a la sociedad de aquellos temas que a ellos les interesa que conozcan. No necesariamente se ofrece un gran abanico de alternativas de información veraz y oportuna sobre los diversos temas y realidades de la sociedad. 
Silenciando la reivindicación de los derechos de los sexualmente diversos se permite la continuación de la concentración del poder y el control de las personas. Control que busca la obtención de beneficios para unos a costa de otros que son obligados a asumir y acatar las ideas de los poderosos, bajo pena de sanción social por no acatar los rígidos parámetros impuestos. 
Por lo que los grupos de poder  han buscado impedir el acceso de los GLBTI a los medios de comunicación. “Una de las técnicas más eficaces  consiste en cerrarles todo espacio de
expresión pública, reducirlos por el silencio al anonimato absoluto”
(OEML, 2003, p. 51).

Para alimentar el heterosexismo en la sociedad se han generado programas “cómicos” cuyo “principal tema de risa (…) es el (…) tema gay (…) La feminización de los personajes es motivo de burla del programa, y pánico para el telespectador gay que no se siente referido y, por el contrario, resulta agredido” (Bracamonte, 2001, p. 304) 
Estos programas utilizan las erradas concepciones que existen en el imaginario social y para generar programas en los cuales se tengan personajes GLBTI completamente estereotípicos, rayando en lo no humano. Exagerados y femeninos en caso de ser hombres, o machonas en caso de ser mujeres lesbianas. Se busca que estos personajes encajen perfectamente en cada uno de los esquemas que se tienen de los GLBTI en sociedad y apelar a la aceptación social de las interacciones de estos personajes al evocar estos las ideas que se encuentran arraigadas en el imaginario social de la gente.

Esta forma de visibilización de lo GLBTI no es en lo absoluto positivo para los sexualmente diversos. Por el contrario, tiene un efecto tremendamente dañino para estas personas. Debido a que permitir que en la sociedad se asuma como “cómico” lo femenino, se le quita su credibilidad, se niega la posibilidad de generar empatía; no se comprende las necesidades del personaje como ser humano. 
El dolor, la tragedia, los sentimientos del personaje son motivo de burla para la gente, ya que al expresarse y comunicarse a través de un modo que se considera “femenino” en la sociedad automáticamente se disminuye la seriedad del asunto. 
Se reproduce el sentimiento machista del androcentrismo de que lo femenino no tiene validez, de que lo femenino no tiene lógica, solo sentimiento; se lo considera impulsivo y por no tener un fundamento lógico no se lo toma en cuenta. 
“Al traducir una dinámica social y trasladarla al plano mediático, que por fuerza, cobra una lógica alegórica, estamos frente a lo que Bourdieu llamó “violencia simbólica”, que entre otras cosas, describe la reproducción del dominio masculino sobre las mujeres”. (Carpio, 2013) 
Respecto a la identidad de género, las personas que trabajan en los medios de comunicación, en su mayoría, no tienen un conocimiento claro sobre las diferencias entre la diversa gama de identidades
sexo-genéricas. Lo cual ocasiona que se llegue incluso a confundir a estas identidades con las preferencias sexuales, llegando al extremo de la ignorancia de identificar como gay a la persona trans. Muchas veces, esta confusión tiene otro trasfondo, el buscar cuestionar la legitimidad de la identidad de género o sexo. Buscando negar su existencia o calificándola de anormal por no ajustarse a criterios de “normalidad” o a criterios biológicos.

“El esfuerzo que la prensa hace por negarlas y descalificarlas, través de su cosificación y descontextualización, termina provocando una mayor presencia de su realidad en el imaginario, aunque siemprecomo práctica marginal y proscrita, fuera de las fronteras de la
“normalidad””. (Cosme, 2007, p. 89)

Otro aspecto que genera la discriminación en los medios de comunicación de las personas GLBTI es la cobertura y los espacios que se han dado a autoridades religiosas para descalificar a las
diversidades sexuales. Los cuales escudándose en su libertad de expresión y libertad de credo han generado que en la sociedad se fortalezcan los conceptos del imaginario social que conciben al
homosexual como desviado, y a las identidades sexo - genéricas como anti naturales, por no estar ligadas a la biología y a conceptos caducos expresados en la Biblia.

A través de los “libros sagrados” como la Biblia, se ha condenado a los actos sexuales homosexuales como “grandes depravaciones e incluso presentadas como la (…) consecuencia de una repulsa de Dios” (Flores, 2002, p. 94)

Esta condenación y rechazo de la iglesia a las diversidades sexuales ha generado que a través de espacios de difusión masiva se expresen ideas muy perjudiciales para las personas GLBTI. 
Bajo el paraguas de la “libertad de expresión” se ha buscado que la sociedad crea que es correcto el limitar los derechos de los sexualmente diversos bajo el escudo de que estos tienen anormalidades que pueden perjudicar al resto de personas. Principalmente se busca
limitar el acceso al derecho al trabajo en determinadas áreas bajo el pretexto de que los GLBTI van a corromper a los menores, o van a acosar a los otros integrantes, recreando estereotipos negativos
existentes en el imaginario de la gente, que a través de medios de comunicación masiva penetran en la mente de las personas, quienes llegan a considerar como ciertas estas aseveraciones y proceden adiscriminar a los sexualmente diversos.

En una sociedad machista, se utiliza el discurso de odio hacia los homosexuales para atacar la falta de virilidad o masculinidad. Uno de los principales espacios en los que se utiliza la orientación sexual
para insultar al otro es en los eventos deportivos. Especialmente en los partidos de futbol.

En estos escenarios deportivos se utiliza un lenguaje de tinte homofóbico para cuestionar las aptitudes del equipo contrario, para ofender a los hinchas del otro equipo o para denigrar al árbitro al que se le considera inepto o corrupto en el cumplimiento de su rol en el evento deportivo.

Con la expansión de las tecnologías, en muchas redes sociales se puede ver como se crean grupos de personas que buscan descalificar a personas de un equipo que no son de su agrado. Y se utilizan para estos espacios terminología que se usa para descalificar a las personas sexualmente diversas, además de utilizar el término gay para referirse a esa falta de aptitudes masculinas que en una sociedad homofóbica, falocéntrica son concebidas como dignas de valor mientras
lo femenino es denigrado.
“El uso de ese lenguaje de odio en las barras de futbol está anclado a mantener esa masculinidad hegemónica. Es decir que el concepto permitido de varón en nuestro entorno siempre va a ser el de un hombre al que solo le gustan las mujeres. Entonces la marginación viene deuna expresión alusiva a un diferente género u orientación sexual.” (El Comercio, 2012)

El uso de lenguaje de contenido homofóbico en los eventos deportivos por parte de los hombres heterosexuales, principalmente aunque no exclusivamente, se da debido a que estos espacios son utilizados en sociedad para la construcción de las identidades masculinas, quienes denigran aquello a lo que tienen temor, aquello a lo que ellos no quieren ser, aquello a lo que no se quiere reivindicar, creyendo que se debe rechazar lo femenino porque se lo concibe como inferior, como débil.
Al no existir una adecuada educación en diversidad sexual, y una comprensión de lo que realmente implica tener una preferencia sexual distinta a la supuestamente hegemónica en la sociedad, se
procede a asociar a lo no heterosexual con lo gay. Y lo gay es por lo tanto femenino por no ajustarse a los rígidos parámetros de la masculinidad y del género hombre que se encuentran expresados en la sociedad. Se reproduce el estigma que integra el imaginario social y se lo ratifica naturalizando el hecho de que lo gay es inferior a lo heterosexual, a lo macho, a lo masculino.

A pesar de esta apertura que se ha dado al Colectivo GLBTI para exigir el reconocimiento de sus derechos y ejercer el derecho a la réplica respecto a las opiniones homofóbicas emitidas por parte de personas homofóbicas en los medios de comunicación, estos espacios aún son muy
reducidos y no llegan a la totalidad de la población. Ni siquiera llegan a la mayoría de las personas sexualmente diversas. Además, se debe luchar contra una realidad en la cual tenemos muchos más
programas en los que se discrimina y estigmatiza a las personas que conforman el Colectivo GLBTI que programas y noticias en los que se informe verazmente sobre la temática sexual desde una óptica laica y científica que informe de manera responsable y sustentada sobre la
realidad de la gran diversidad existente en la sexualidad humana.

--
César Pérez
caperez@udlanet.ec

lunes, 2 de junio de 2014

TERAPIAS DE CASTIGO PARA CURAR LA HOMOSEXUALIDAD EN ECUADOR

TERAPIAS DE TORTURA Y CASTIGO SE HAN VENIDO DANDO EN CENTROS DE REHABILITACIÓN PARA ADICTOS QUE HAN PROMETIDO FALSAMENTE CURAR LA HOMOSEXUALIDAD.

Su atracción por las mujeres le valió el peor de los castigos. Denisse fue violada y torturada en uno de los centros que ofrecían curar la homosexualidad, cuya existencia fue tolerada por mucho tiempo en Ecuador.

El caso de esta mujer de 25 años, que a los 15 fue internada por su madre en un campamento de rehabilitación contra las drogas y el alcoholismo, en Guayaquil, ilustra lo que las autoridades admiten: el funcionamiento por años de supuestas clínicas para curar a los homosexuales.


“Mi mamá me descubrió en mi cuarto con una compañera de colegio y me internó por ser lesbiana. Se suponía que quería curarme. Fui llevada a un campamento cristiano” en una zona alejada de Guayaquil, recuerda con tristeza D. F.


Ahí –relata– “aplicaban torturas con electrochoques, no me permitían bañarme por tres días, casi no me daban de comer, me golpeaban mucho, me colgaban de los pies. Me decían que todo era por mi bien”.


La mujer recuerda que junto con ella había otras cuatro jóvenes. El lugar funcionaba como un centro de rehabilitación de adicciones, pero “en realidad nos habían llevado para curarnos del lesbianismo”.


El procedimiento incluía ultrajes sexuales, privación de comida o el consumo de alimentos descompuestos. Tras dos meses de internación forzosa, logró escapar. “No, no denuncié nada porque la responsable era mi mamá. Me dijo que lo único que quería era que yo cambiara y no que pasara por todo eso”, dice la joven.


Las autoridades reconocen que es un problema de amplio alcance que incluso involucra a funcionarios del Estado, como el reciente caso de una funcionaria del Ministerio de Salud denunciada penalmente tras descubrirse que era dueña de una clínica clandestina que ofrecía terapias contra la homosexualidad.


“Estos no son casos aislados, estamos hablando aquí de una mafia, de una red que opera a nivel nacional en cada una de las provincias, en las que se están violentando los derechos humanos”, señaló la ministra de Salud, Carina Vance.


En esas clínicas clandestinas, que por mucho tiempo fueron toleradas socialmente y que recién son blanco de persecución de las autoridades, murieron dos personas el año pasado.


Además, “tenemos denuncias de agresiones físicas, del uso de agua helada con personas internadas, medicamentos para doparlas (...). Tenemos el caso de mujeres lesbianas que han denunciado lo que en esas clínicas llaman la terapia sexual, que consiste en violación por parte de un hombre”, señala la ministra de Salud.




15 Centros ilegales se clausuraron por violar DD.HH.


En Ecuador, un país con 15,8 millones de habitantes, operan unos 200 centros de rehabilitación de las drogas y el alcohol, de ellos, solo 120 cuentan con licencia, el resto son ilegales, según el Ministerio.


Desde marzo de 2012 han sido clausurados 18 centros de rehabilitación de adicciones.


FUENTE: http://unvrso.ec/000C882

EL TIRE Y JALA DE LAS ORGANIZACIONES GLBT o LGBT o TLGB o GLBTTT en ECUADOR




Las dudas sobre unasupuesta  reunión "histórica"
Si en verdad Santiago y Fernando no fueron por otros compromisos y no porque los vetaron, han cometido un error: hubiera sido clave que vayan, y que expliquen al mandatario por qué en los otros países de la región -como el Uruguay del sabio y manso presidente José Mujica- se ha implementado el matrimonio igualitario en lugar de la unión civil.

El anuncio, desbordante de entusiasmo, lo hizo una organización fundamentalmente de transexuales o, más propiamente travestis, de Guayaquil que se ha autodenominado la vocera del inexistente movimento gay ecuatoriano.

Su principal activista, Diane Rodríguez, -ese mismo personaje al que el difunto movimiento Ruptura candidatizó sin esperanzas para dárselas de incluyente y tolerante- tras siete meses de haber pedido la audiencia, sería recibido el 13 de diciembre por el presidente Rafael Correa en el Palacio de la Gobernación del Guayas, para tratar la agenda del activismo de siglas.

Según relató en el boletín que envió a los medios, la invitación era sólo para ella, pero alcanzó a llevar una delegación de varias personas entre las que no estuvieron ni Santiago Vinces ni Fernando Saltos, los dos chicos que se quieren casar civilmente en esa ciudad.

Las versiones de este encuentro varían según quién las cuente: para Diane y su amigos/as están haciendo historia, pues el Gobierno los reconoce como los auténticos representantes de los sufridos gais del Ecuador. Según Santiago Vinces, uno de los dos integrantes de una pareja gay que intentó casarse en el Registro Civil de Guayaquil, fueron invitados a la reunión pero "no pudimos asistir por compromisos ya establecidos, estamos muy contentos con los resultados".

Para el presidente Correa, tal como acaba de comentar en la sabatina del 14 de diciembre, ha sido una reunión más, en la que hasta le han dado una placa por la "hazaña histórica". Esperemos que la expongan entre las piezas curiosas del "museo" de regalos del Palacio de Gobierno.
Pero hay que señalar algunas dudas en torno de esta "gesta":

En primer lugar, el trabalenguas de siglas que son la bandera de ciertos activistas de las minorías sexuales varía según de quién es el grupo. Si son travestis, ponen primero la T. Si son lesbianas, exigen que se escriba primero la L (¿las damas primero?). Si son gais a secas, pues primero la G.
Este trabalenguas impronunciable confundió al Presidente, quien en la sabatina no sabía cual letra del colorido acrónimo pronunciar primero.

Hay cientos, sin exagerar, de confesiones cristianas. En Estados Unidos, en cada pueblo hay un predicador protestante con su propia interpretación de la Biblia. El credo mormón es, técnicamente, una forma de cristianismo. ¿Porque todos leen la Biblia -y en esa medida son cristianos- tiene un mormón la misma agenda y las mismas creencias que un católico ultramontano? Claramente no.
Lo mismo ocurre con la diversidad sexual: ni la agenda, ni los intereses de un gay masculino, universitario o profesional, de clase media de Quito o Guayaquil, que farrea un viernes por la noche en alguna de las dos o tres discotecas gais que hay en ambas ciudades, y que son la mayor parte de la población de homosexuales del Ecuador, es de lejos la misma de un travesti de algún pueblo del interior de la Costa, ni la de algún minúsculo grupo de lesbianas obsesionadas con combatir el machismo con las mismas violencias legales que sufrieron las mujeres en su momento y cuyo gran aporte a la legislación nacional fue poner en la Constitución "la presidenta o presidente de la República".

Por ello, el trabalenguas de las siglas es un falacia. Como es una falacia que un grupo de travestis, por muy marginado y golpeado que esté, se autoproclame el interlocutor político de un movimiento gay que en el Ecuador está en pañales. Más aún si se considera que los travestis son una ínfima minoría en el total de los gais ecuatorianos.

Pruebas al canto: vaya a la marcha del Orgullo Gay en Quito y va a ver que como el 80% de los asistentes son hombres jóvenes, de aspecto masculino, al que se suman un muy pequeño contingente de lesbianas y otro todavía más pequeño de travestis.

Semejante vocería sólo perpetúa el estereotipo del homosexual afeminado, entaconado, cuyo discurso siempre pasa por temas policiales -se entiende, esa es la principal preocupación de ese colectivo- y casi nada por un proceso político.

El Presidente reiteró en la última sabatina que sigue en contra del matrimonio igualitario. Por eso, expresó su satisfacción de haberse reunido con un grupo de travestis al cual, afirmó, el tema no le importa demasiado.

Ellos le recordaron sus habituales preocupaciones: que por los tacones les descrimiman y no les dejan poner en la cédula sus nombres de mujer.

Aclaro que les acompaño en su lucha por llamarse María, Paula o Luisa, pero quienes quieren hacer de eso el tema central de sus vidas son muy pocos con relación al total de los homosexuales ecuatorianos.

La reunión "histórica" recuerda a las maniobras de siempre -que han sido muy efectivas por lo demás- para dividir a los movimientos sociales. Así como Lucio Gutiérrez creó su propio movimiento indígena para debilitar a la Conaie y este Gobierno tiene sus simpatizantes entre las comunidades indígenas amazónicas, el grupo de travestis de Diane Rodríguez, que, casualmente, no está interesado centralmente en la lucha política por el matrimonio igualitario que abanderan otros grupos, es recibido en la audiencia "histórica" mientras que el grupo que lucha por el matrimonio igualitario es cuestionado en redes sociales por algunos empleados del Estado y recibe los portazos del Registro Civil, institución laica de la patria alfarista tan cumplidora de la Constitución y las leyes de este país cristiano.

Algo de esto parece entrever Pamela Troya, quien condescendiente con el logro "histórico", escribió, sin embargo, en twitter: "no sólo queremos fotos con bandera LGBTI (la L primero, faltaba más) sino leyes y políticas públicas q nos amparen y den #igualdad".

¿Y qué dice el Presidente sobre el tema? Pues lo que dijo desde la primera vuelta electoral que ganó y mantiene con su habitual consecuencia: que con las bellas parrafadas de nuestra Constitución contra la discriminación y la unión civil basta y sobra. Pero admite que hay funcionarios, en el IESS, en las empresas privadas, en los colegios y universidades, en las notarías encargadas de hacer el papelito aquel, en muchos ámbitos, que sueltan una sonora carcajada cuando dos hombres tomados de la mano van a pedir que les reconozcan la generosa concesión del premio consuelo que los "garantistas" de Montecristi les dieron a los gais ecuatorianos en lugar del matrimonio y la adopción.

Ofreció ayudar en eso. Y yo me pregunto: ¿ayuda que se reúna con un grupo de personas que son una minoría sin ninguna representatividad en el colectivo homosexual ecuatoriano? ¿Ayuda que conceda el nivel de interlocutores políticos a personas cuya conducta sólo perpetúa los estereotipos homofóbicos de nuestro país tropical? ¿A algún oficial gay de las Fuerzas Armadas le ayuda a salir del clóset con el papelito notarizado o no le dejarán ascender, puesto que para ascender en las Fuerzas Armadas, por ejemplo, hay que ser casado con mujer?

Si en verdad Santiago y Fernando no fueron por otros compromisos y no porque los vetaron, han cometido un error: hubiera sido clave que vayan, y que expliquen al mandatario por qué en los otros países de la región -como el Uruguay del sabio y manso presidente José Mujica- se ha implementado el matrimonio igualitario en lugar de la unión civil.

Otra curiosidad sobre la gesta histórica de Diane y sus amigos de Guayaquil: la reunión ocurre justo en la semana en que el alcalde Jaime Nebot pronuncia unas impresentables declaraciones homofóbicas contra alguien -a quien no mencionó directamente- en la Prefectura del Guayas, en el marco de una gresca callejera al pie de su Palacio Municipal y de la campaña electoral.
¿Será casualidad que la audiencia, pedida en mayo por Diane y sus amigos, se la dan justo la semana que van a criticar a Nebot su arcaica homofobia? Ya estamos grandecitos para creer que sí.

FERMIN VACA
fermin.vaca@planv.com.ec


Fuente: http://www.planv.com.ec/ideas/ideas/dudas-sobre-una-reunion-historica

EN ECUADOR POCO A POCO SE VA VISIBILIZANDO LA HOMOSEXUALIDAD



Ecuador visibiliza poco a poco la homosexualidad mientras lucha contra la homofobia en una sociedad considerada aún conservadora y que busca lograr la igualdad de derechos dentro de la diversidad.

Análisis y debates sobre la diversidad de género se han incrementado en Ecuador en los últimos años, en especial con la Constitución de 2008 en la que se reconoció a la "familia en sus diversos tipos" y "la unión estable y monogámica entre dos personas libres de vínculo matrimonial que formen un hogar de hecho".

En la misma Carta Magna se aclara que el matrimonio es la unión entre hombre y mujer y se especifica que la adopción corresponderá sólo a parejas de distinto sexo.

El tema de la discriminación se activó en la campaña electoral para la presidencia, en la que el Tribunal Contencioso Electoral sancionó a Nelson Zavala por haber emitido varias opiniones consideradas intolerantes y homofóbicas durante su proselitismo en busca del sillón presidencial.

Temas relativos a la homosexualidad se han mediatizado y ello ha provocado que se discuta el asunto en universidades, hogares y se manifieste en la población en general.
"Eso ayuda a que se visibilice el tema porque no hay peor cosa que la que no se conoce y uno teme lo que no conoce",  aunque "sí hay todavía homofobia, sobre todo, de los sectores más tradicionalistas" y sobre todo en los mismos homosexuales.

Una mujer lesbiana  dijo que su madre  le prefiere "muerta antes que lesbiana" al descubrir hace dos días su orientación sexual, a la que consideró "enferma y una aberración".

En temas de lucha contra la homofobia, Ecuador no está "en la edad de piedra" pero "tampoco está muy avanzado".

Mientras que el Colectivo 14 millones aduce "Defendemos la ecología humana, que significa que de la unión de un hombre y una mujer nacen unos niños y que es ahí donde se puede regenerar la sociedad", asegurar el respeto y  "la dignidad de toda persona" y que su causa "no es una lucha contra nadie".

"Pensamos que ellos (homosexuales) deben también valorar el aporte del matrimonio heterosexual para la sociedad", añadió Salazar, representante de "14 millones" quien al ser consultada sobre la homofobia en Ecuador, señaló que la sociedad ecuatoriana "valora a la familia".


FUENTE: http://www.elcomercio.ec/sociedad/homosexualidad-homofobia-Ecuador-derechos-discriminacion_0_920908083.html