domingo, 8 de diciembre de 2013

NO HAY CAMINOS HACIA EL MATRIMONIO GAY EN ECUADOR


 
La marcha nupcial nos advierte que  se celebra una boda. Todos imaginamos la escena de una mujer con largo vestido blanco y un hombre de etiqueta, que con un beso y un anillo, sellan su amor.
Sin embargo en plena globalización y amanecido el nuevo milenio, las cosas han cambiado  los novios de esta boda imaginaria e imposible en la línea ecuatoriana son hombres los dos, las novias son ambas mujeres.

Algunas organizaciones del colectivo GLBTI (Siglas de las identidades, gay, lesbiana, bisexual, intersexual y transexual) solicitaron al Presidente Rafael Correa, de forma urgente, les permita ejercer el matrimonio igualitario. El Mandatario dijo que llamaría a un referéndum.
Brasil, México (2009) Argentina (2010) Uruguay, Gran Bretaña, Inglaterra y nueve países m[as alrededor del Mundo, se suman  para  bailar el vals nupcial del hombre con hombre y mujer con mujer.

Según Paola Pabón, asambleísta por Alianza  País, esta no es la mejor alternativa cuando se trata de derechos de minorías, porque el resultado puede resultar perverso. Destaca el proceso llevado adelante en Uruguay, donde el presidente José Mujica puso su capital político en juego y ejerció su voz de autoridad para impulsar el debate legislativo.
En el Ecuador no han sonado aún las campanas para este tipo de matrimonio, aunque  las parejas de hombres y mujeres hace rato que viven juntos: no habrá habido la boda, pero ya todos se han comido el pastel.

Por su puesto, aquí y en todo el mundo (Francia es un caso reciente) el tema polariza a los dos bandos antagónicos. Por un lado los miembros más conservadores del mayoritario grupo heterosexual rechazan esta propuesta, apoyados frecuentemente en su tradicional moral religiosa.


Del otro lado hay activistas y parejas que han visto en la Constitución y su carácter inclusivo una posibilidad real para ejercer el derecho a formar pareja con quien a bien tengan.

En el plano legislativo, la Asamblea enfrenta un reto en forma de rompecabezas: deberá dar con la norma para armonizar lo que establece el artículo 11, numeral 2 de la Constitución, con la Ley del Registro Civil en materia de identidad de género. Deberán considerar los mandatos constitucionales de los artículos 83 numeral 14, sobre respeto y reconocimiento de la identidad sexual, y 21, sobre  libertad estética.
Las parejas gays o lesbianas buscan unirse para consolidar un patrimonio común y fortalecer sus relaciones afectivas. Para ello, según la norma legal actual, debiera cambiarse la definición de sexo, más allá de la identidad de género.

El sexo es una característica natural o biológica, el género una construcción cultural que hace referencia a un conjunto de roles.
La abogada Elizabeth Vásquez defiende el derecho a la identidad de género, que la Ley de Registro Civil debiera avalar. Al dar los datos para la cédula, se debiera poder decidir el género. Pero esto no es posible y, dado el escenario político, es difícil que el cambio vaya a darse.

La partida de nacimiento confirma legalmente quién es mujer y quién es hombre. Este documento de identidad, según la asambleísta, sería el único que autorizaría el cambio de sexo, pero no hay acuerdos.
El tema de la identidad de género se ha vuelto sensible y casi todos lo esquivan en la Asamblea Nacional. En los pasillos del parlamento oímos a un joven asesor tildar de amarillista al tema y otros decidieron que la reportera era lesbiana por el simple hecho de interesarse en investigar este tema.

Para Diane Rodríguez, del colectivo Silueta X, lo del matrimonio es importante para contados GLBTI. S prioridad es más bien, terminar con la discriminación en salud, educación y empleo. . Recalca que al acceder a los derechos básicos, como identidad, no es un asunto individual sino colectivo.
El telón de fondo para la hipotética boda entre dos hombres o dos mujeres son los derechos humanos, pero la boda acabó antes de celebrarse: no existe piso, políticamente hablando, para hablar del matrimonio igualitario.
El pasado agosto, la Comisión respectiva trató las reformas a la Ley de Registro Civil y está listo el informe para segundo debate. La identidad de género consta en la Constitución de 2008. El matrimonio entre personas del mismo sexo no tiene luz verde en nuestro país. El documento que autorizaría el cambio de sexo sería la partida de nacimiento.
El presidente de la comisión, Richard Calderón, aseguró que las reformas no darán paso al cambio del sexo.
Ximena Yépez
Revista Q – Octubre 2013 – N 43.