lunes, 4 de junio de 2012

EN ECUADOR NO VIVIMOS EN UN ESTADO TEOCRÁTICO

Rodolfo Baquerizo responde a las reacciones que produjo un artículo suyo acerca del sacerdote Paulino Toral Rodolfo Baquerizo gesticula tanto como habla; cada aseveración suya va acompañada de un gesto de su rostro o de un movimiento de sus manos, como si intentara graficar lo que dice. Hace gala de una elocuencia a prueba de repreguntas, de tal manera que, cuando se agarra a hablar, sus palabras piden cancha, tal como lo demostró ayer, cuando se pronunció sobre las reacciones que ha producido un artículo suyo titulado “Paulino… gabardino’, publicado en este medio, el 28 de mayo. La nota referida analiza una entrevista que el sacerdote Paulino Toral dio a diario El Universo, en la que, según Baquerizo, ignorando todo precepto constitucional, “mete en un mismo saco a pedófilos, violadores, sádicos, sodomitas, homosexuales y lesbianas”. Siempre destacando que su artículo defiende es “su” punto de vista y que las cartas publicadas tienen todo el derecho de mostrar su inconformidad, aclara, en primer lugar, que jamás se refirió a la carta del sacerdote publicada en Vistazo -a la que aluden las comunicaciones-, sino a una entrevista dada a El Universo. Sin ahorro de adjetivos, manifiesta que, al tenor de las reacciones que ha provocado su artículo y tal como lo ha podido percibir, en el Ecuador hay algunas personas que dan primacía a la ley divina, a la ética y a la moral cristiana como si estuvieran en un país teocrático, lo cual definitivamente no es así, pues vivimos en una república laica. “Creen que las relaciones humanas se rigen no por las leyes o la Constitución, sino por los 10 mandamientos, o por la doctrina de una u otra confesión religiosa. Y ese es un grave error, porque el Ecuador no es Arabia Saudita ni Irán, ni ningún país islamista teocrático”. Baquerizo acepta que una gran mayoría de los ecuatorianos sea cristiano católico. Le parece “perfecto”, pero rechaza el que se quiera imponer a todos una fe que sobrepone la ley natural y la ley divina a la Constitución, pues “ya no estamos en el Ecuador de García Moreno, que puso la Constitución de 1869, más conocida como la Carta Negra, en la que para ser ecuatoriano había que ser primero: católico, apostólico y romano y, segundo, haber nacido en el Ecuador. Ya no estamos en ese tiempo, qué pena, me muero de la pena, ya mismo lloro de la angustia, pero aquí lo que funciona es la ley. Y resulta que la ley garantiza las preferencias sexuales, que son un problema de cada uno, obviamente, mientras no fuercen a nada a nadie”. Indica que las cartas enviadas a Diario PP -las cuales ya no piensa seguir contestando- evidencian una manifiesta ignorancia de quienes las escribieron, pues no solo se equivocan al mencionar que el sacerdote Toral es representante de Dios en la Tierra -función exclusiva del Papa, según la doctrina católica-, sino que lo llaman PADRE en mayúsculas, categoría también reservada solo a Dios. Recalca que no conoce a Toral, ni duda de que haga buenas obras, “puede hacer mil obras, pero eso no le da privilegio para decir los dislates que dijo a El Universo”, cuando puso al mismo nivel delitos que se hallan tipificados en las leyes, como el sadismo y la pedofilia, junto a la homosexualidad, que fue despenalizada en el Ecuador en 1997. Por: Jorge Ampuero / Guayaquil Fuente: http://www.ppelverdadero.com.ec/index.php/actualidad/item/en-ecuador-no-vivimos-en-un-estado-teocratico.html